2018-Sie
Un lugar donde desconectar para reconectar.
Este proyecto basa su geometría en un óvalo que surge de una triple vesica piscis, pues su uso original era como sala de masajes.
Posteriormente por necesidades del proyecto terminó transformado en una cabaña, para lo cual fue necesario reforzar toda su estructura y plantear cerramientos más sólidos que los originalmente planteados, logrando una curiosa pero interesante forma.
Como parte del concepto de hospedaje del proyecto esta cabaña no posee instalaciones ni eléctricas ni hidrosanitarias, pues el objetivo es desconectar y reconectar con la naturaleza.
El proyecto utiliza guadua angustifolia Kunth rolliza y en esterilla para su estructura principal y mobiliario, con lata de guadua dar forma a todos sus muros perimetrales inclinados; adicionalmente utiliza madera de sapán para su ventanería y puertas.
Otros materiales que utiliza son el concreto en sus cimientos y pulido para acabado de piso con un toque de mineral amarillo, y vidrio para la ventanería.
Su cubierta es vegetada, para lo cual se utilizó un aislamiento de manto asfáltico y plastilona vulcanizada.
Servicios contratados
- Diseño arquitectónico
- Presupuesto de obra
- Dirección de obra
Equipo
Este proyecto no hubiera sido posible sin el trabajo de los guadueros Orlando Zorro, Humberto Niño, Wilfredo Niño e Iván Martínez; los albañiles Pablo Emilio y Fredy Cante, Julio Soler, Alfredo y Jairo; los carpinteros Hernando Guzmán y Miguel; y la maravillosa asesoría técnica de Hernando Hincapié de La Pequeña Granja de Mamá Lulú.
